Volvemos a la carretera

Todavía no nos vamos de viaje como entendemos nosotros el viaje en furgo. Es decir, para vivir, dormir y disfrutar dentro de ella. Pero sí nos vamos de viaje para ver, sin abrazar, a nuestras familias. Y no podemos sentir más emoción y nervios. Lo uno y lo otro.

El tiempo pasa volando. El tiempo, por extraño que sea, se evapora. La última vez que nos asomamos a este espacio habíamos disfrutado del sol, del mar y de Cádiz. Después, vino lo otro. El encierro, las muertes, la vulnerabilidad, el insomnio y la furgo aparcada, sin la ITV en regla…

Éste va a ser un verano extraño, tanto como el tiempo que nos ha tocado vivir. Nosotros, que conjugamos a la perfección el verbo ‘improvisar’, decidiremos nuestro destino en el último momento.

Soñábamos con Córcega, pero nos quedaremos cerca.

Si bien, buscaremos agua. Mar o río, necesitamos sumergirnos quizá para sentir que purificamos y limpiamos este tono triste que nos ha cubierto en las últimas semanas, en los últimos meses.

Sentimos que somos afortunados porque nuestra furgo nos permite esto, hacer y deshacer.

Pronto, también, compartiremos con vosotros una gran noticia…

Ah, y a partir de ahora, ya no viajaremos solos. Lo haremos con yayi Lala, la perra de aguas que hemos adoptado hace unas semanas. Será una aventura convivir en un espacio pequeño con sus ronquidos de perreta de casi 11 años.

Bienvenido, verano, tenemos ganas de viajarte…

¿Dónde estábamos?

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¿Y dónde estamos? Llevamos tiempo en deuda con este blog. Pero lo cierto es que nos hemos dedicado a vivir.

Desde que volvimos a España, hace casi dos años, nos hemos dedicado a vivir. La adaptación fue imperceptible, volvíamos al punto de partida, a Madrid. Pero el tiempo para escribir se redujo y, aunque hemos viajado y de ello hemos dado prueba subiendo algún post sobre Portugal, lo cierto es que nos venció la pereza. Hasta que ayer ocurrió algo.

Estamos en Cerdeña y en el barco coincidimos con una pareja de Pamplona. Y claro, les dijimos que habíamos vivido allí. Compartieron con nosotros su número de teléfono y al saber que estamos en el ForoVW, les sonaba nuestro blog. Ése fue el pequeño empujón para que hoy hayamos decidido escribir. Ah, y Ana también lleva tiempo reclamando una entrada.

En estos casi dos años, uno de nosotros vivió en Suiza y recorrió buena parte de dicho país, también de Francia. De hecho, justo ahora un año, viajamos por Suiza, Francia y Alemania, pero nos pudo el buen vino, los libros interesantes y la desconexión.

Estamos, además, en un punto de nuestras vidas en las que nos da cierta pereza compartir qué hacemos, dónde y cómo lo hacemos. Pero que haya una o tres personas que saben de la existencia de este pequeño espacio en la red, nos motiva -al menos hoy- a escribir unas líneas.

Lo hacemos desde un área de autocaravanas, en la playa de Arutas, rodeados por algún que otro mosquito. Se oye, de fondo, el mar. Hemos llegado tarde, que no es nuestro estilo, pero estamos tan desconectados, en apenas 48 horas, que llegamos tarde…

Es un viaje que no hemos preparado. Quizá porque andamos como pollo sin cabeza en Madrid. Y cuando llegamos al puerto de Barcelona y vimos tanta y tanta gente, por un instante, lamentamos haber elegido Cerdeña como destino. Nos equivocamos. Apenas hay gente.

Desde el puerto de llegada, Puerto Torres, nos dirigimos, también sin saber, a una playa bastante agradable, Le Saline (Stintino). Nos habían dicho que debíamos acercarnos a La Pelosa porque era como el Caribe. Lo hicimos a última hora y no nos gustó por la cantidad de gente. De modo que no volvimos. Sin saber a dónde ir, acabamos durmiendo en un lugar pequeño y agradable, justo de donde parte un barquito, próximo a la cueva de Neptuno. Ahí sí recomendamos acercarse porque la panorámica es increíble.

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¿Y ahora? Pues carretera y rumbo al sur. Nos hemos bañado y a uno de nosotros, que sufre picaduras de cualquier bicho, conocido o no, le ha picado su primera medusa. No ha sido para tanto. Pero haberlas las hay, pero son rojas, que resultan menos dolorosas.

Estamos bajitos de batería así que vamos con mucha calma. Hemos estado en Alghero, que merece al menos un paseo de un par de horas.

Por casualidad, hemos encontrado una ducha y hemos disfrutado de ese gran placer…

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Sí, esta isla merece la pena ser recorrida en furgo porque las carreteras son bonitas, porque si bajas las ventanillas percibes el aroma a higuera por todas partes y porque te acompaña una banda sonora muy peculiar: la de las chicharras.

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Menos mal que langostas todavía no hemos encontrado.

Buenas noches,

Los vinos que (ya) nos bebimos.

Sería absurdo titular esta entrada como ‘6 vinos furgoneteros’. No los hay más o menos adecuados porque se viaje con la casa encima, y a nosotros no nos gustan las etiquetas sin sentido. Simplemente vamos a recordar los que (ya) nos hemos bebido y disfrutado en la furgo, con nuestras copas que no son de cristal pero que lo parecen.

Solemos elegir cuidadosamente dónde aparcamos y pasamos la noche. Nos gusta dormir en lugares aislados, lejos de pueblos y ciudades, y solemos evitar los camping. Hasta la fecha, nadie ha llamado a nuestra ventana a altas horas de la madrugada y nos ha pedido que desalojáramos el lugar. Si así fuera, aceptaríamos la multa porque, posiblemente, no podríamos conducir. Nos gusta beber y cenar con calma, pero no admitimos ni una sola gota de alcohol al volante.

En Escocia, el precio de los vinos es elevado. Y la calidad no suele acompañar. El más popular es uno de Chile llamado Casillero del Diablo. El anuncio televisivo da tanto miedo como la resaca que se sufre. Sí, damos fe de ello.

En agosto llegamos cargados de vino, pero no fue suficiente, así que de Navidad regresamos, entonces sí, con tres cajas. Tampoco ha sido suficiente. Desde hace unos días, estamos en crisis porque las reservas se acaban. De hecho, ya no nos queda vino tinto y eso no nos gusta nada. Ah, y solo tenemos una cuña de nuestro queso favorito. Abrimos la nevera, la miramos una y otra vez y nos resistimos a probarla.

Hoy recordamos algunas etiquetas que nos han hecho felices. Muy felices.

  • Cepa 21 

Nos gustan (y mucho) los vinos de Bodegas Cepa 21, situadas en Castrillo de Duero, en Valladolid. Al frente de este sólido proyecto, se encuentra José Moro, presidente también de Bodegas Emilio Moro. Nos quedamos con este monovarietal de Tinta Fina, fresco, equilibrado y muy apetecible.

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  • Finca Valdelroble

Con la familia Callejo nos une amistad. Así lo quiso aquel Camino de Santiago que recorrimos juntos en agosto de 2009. Admiramos su trabajo y proyección, y siempre es buen momento para abrir uno de sus vinos, que producen en Ribera de Duero y que tienen mucho qué decir. Por ejemplo, Finca Valdelroble.

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  • Lalama

De la bodega gallega Dominio do Bibei nos convence todo. Su forma de creer en la tierra, su forma de crear y, por supuesto, sus vinAZOS. Todos los que hemos probado son elegantes, exquisitos y equilibrados.

Lo son gracias al suelo, al viento, al sol y a todos los elementos que confluyen en Ribeira Sacra. Lo son, cómo no, gracias a las personas que están detrás, que se empeñan en dar lo mejor de las vides y de sí mismos.

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Joyas como Lalama demuestran que en Galicia los tintos se expresan con un lenguaje propio y que su calidad no admite dudas. Pero no dejemos a un lado los blancos de esta bodega. Llamados Lapena y Lapola son perfectos para esos momentos que, aún siendo pura cotidianidad, pueden convertirse en únicos.

Si hablamos de estilo, el de Vintae también nos convence. La lista es larga y muy interesante, pero nos quedamos con dos.

  • El Pícaro, Matsu

Seamos sinceros: nosotros también sufrimos la influencia de la imagen. Con frecuencia, con mucha frecuencia, en la elección de uno u otro vino es determinante la etiqueta. Si además, tienen una historia, razón de más para llevárnoslo a la furgo.

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El Pícaro nos gustó desde el primer momento, mucho antes de probarlo. Sumó puntos el hecho de proceder de Toro, una de nuestras zonas vitivinícolas favoritas. Elaborado con Tinta de Toro es suave, con personalidad y sin la potencia que acompaña a los vinos de allí. Es, digamos, más fácil.

  • Hacienda López de Haro

Aunque estamos estrechamente vinculados a La Rioja, descubrimos esta etiqueta en Menorca. Fue en un restaurante que no nos cansamos de recomendar, Ses Forquilles, en Mahón. A partir de esa noche (tan divertida y deliciosa), no hemos dejado de comprar este vino.

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Cualquiera de las tres etiquetas es fácil, rica y con un precio que las hace todavía más atractivas.

  • Viura Muro

También de La Rioja, pero en este caso es un blanco. Pertenece a Bodegas Miguel Ángel Muro y es un monovarietal de uva Viura. Es fresco y muy resultón. Precisamente porque no es complejo, va bien con cualquier bocado. Es perfecto, por ejemplo, en el aperitivo. Cuando ya hemos llegado, aparcado y nos hemos puesto cómodos, entonces abrimos una botella, nos servimos una copa y picamos algo.

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Preferimos comprar en pequeñas tiendas y disfrutamos mucho conversando con el tendero de turno y escuchando cuáles son sus vinos favoritos. Si bien, existen dos direcciones online que recomendamos cuando se trata de comprar vino de calidad. Nos referimos a La Vinoteca online y a Lavinia, esta última también con tienda física en Madrid, en la calle Ortega y Gasset.

Lo dicho, si alguna noche alguien llama a nuestra ventana y nos pide desalojar… Asumiremos la multa. Seguramente hayamos bebido y no solo una copa de (buen) vino.

#nosinmifurgo
#keeprolling

Sobre viajar.

Nos gusta viajar. Nos encanta.

En nuestras cabezas siempre hay nuevos destinos. Y siempre recordamos las experiencias que ya vivimos.

Cuando todavía no hemos regresado del último viaje, repetimos en voz alta un deseo: ‘Ojalá pudiéramos pasar el resto de nuestras vidas viajando’. Aunque uno de nosotros añade la nota de realidad (o rompe el ensueño) y afirma: ‘Bueno, en casa también se está muy bien’.

Decimos todo esto porque nos han invitado a compartir en este espacio algunas reflexiones sobre uno de nuestros verbos favoritos: viajar.

La propuesta ha llegado de los creadores del blog Golondrinas viajeras, quienes nos han nominado a los Liebstar Awards y nosotros, agradecidos y encantados, continuamos con la cadena. Antes de seguir, pedimos disculpas por el retraso en publicar esta entrada, pero la vida con sus días de 24 horas da para lo que da.

Ellos nos han preguntado:

1. ¿Cuál ha sido la experiencia más positiva que habéis tenido gracias al blog? 

Iniciamos el blog hace unos meses. Llevábamos tiempo dándole vueltas a la idea hasta que una noche de viernes, nos tomamos una (o dos) copas de vino y nos liamos la manta a la cabeza. Lo diseñamos y empezamos a darle a la tecla reviviendo nuestras mejores experiencias. ¡Nos fuimos a la cama a altas horas de la madrugada!

Uno de nosotros es periodista de modo que el oficio ayuda en esto de producir nuevos contenidos.

A pesar de llevar poco tiempo ‘en órbita’, gracias al blog, hemos conocido a otros furgoneteros con interesantes contenidos. Ahora vivimos en Escocia, pero en unos meses estaremos de vuelta en España y nos gustaría participar del movimiento ‘Camper life’ que se está desarrollando.

2. ¿Cómo os habéis visto afectados por el blog en vuestra vida?

Como decíamos, gracias al blog, han contactado y hemos entrado en contacto con otras personas que aman viajar con la casa a cuestas. Es decir, en furgoneta. Además, hemos conocido (de momento, on line) a españoles que también viven fuera de nuestro país. En cierto sentido, nos hemos sentido acompañados.

3. ¿Por qué decidisteis abrir un blog?

Somos unos suertudos y en nuestras vidas (juntos y por separado) hemos viajado muchísimo. Y no solo en furgoneta. Pero confesamos que en nuestra T6 somos tremendamente felices. Podemos elegir atardeceres y amaneceres que ningún hotel nos ha brindado hasta la fecha. Queríamos compartir nuestro estilo de viaje.

4. ¿Qué queréis transmitir a vuestros lectores?

Que viajar siempre funciona. Siempre.

5. ¿Cuál ha sido el viaje qué más os ha marcado y por qué?

Nos encanta Cabo de Gata. De hecho, acariciamos el sueño de tener una casa allí y la furgoneta, claro, aparcada en la puerta para seguir escapándonos. Soñamos con montar un hotelito y recibir a huéspedes y amigos.

Por otro lado, uno de nosotros hace muchos, muchos años, viajó en furgo
con otras 8 personas por Marruecos y aquella experiencia fue inolvidable. Desde hace tiempo, queremos repetirlo juntos y en nuestra T6.

Sin olvidar que nuestro viaje de novios fue un tanto atípico y fue un roadtrip en toda regla. Comenzamos en Cáceres y terminamos en Albarracín, Teruel. Después de tantos kilómetros, nuestro pobre coche acabó agotado…

6. ¿Qué y/o quiénes os inspiran para seguir haciendo lo que hacéis?

Somos por naturaleza muy disfrutones. Nos inspira la naturaleza, la luz, un atardecer, una buena cerveza, un trocito de buen queso…

7. ¿Qué significa para ti viajar?

Evasión, aprendizaje, recarga de baterías… por ejemplo.

8. ¿Cuál es el destino que más se te está resistiendo?

En este momento de nuestra vida, no realizamos grandes viajes y como vamos un poquito deprisa, no pensamos demasiado en los destinos. Improvisamos y optamos por lo viable. Así que… ¡Nada de resistencia por el momento!

9. ¿Tenéis alguna acción/rutina que hagáis siempre indiferentemente de dónde os encontréis?

Llevar la nevera cargada de cerveza, algún buen vino, queso y pan rico. Y no olvidar nunca la cámara de fotos y la crema para el sol.

10. ¿Cuál ha sido vuestro momento más transformador / inspirador?

Solemos fijarnos mucho en la luz. Ahora residimos en Escocia, en el sur, y es espectacular. En los meses de otoño e invierno significa oscuridad, pero ahora, amanece a las 4 de la mañana y, cada día, suelen darse momentos de luz mágica. Entonces solemos quedarnos en silencio. Sin palabras.

11. ¿Hay algún destino al que no irías nunca jamás o evitarías ir?

Cualquier viaje merece la pena aunque sea aquí al lado…

El siguiente paso es nominar, al menos, a cinco blogs de viajes que nos interesen. Aquí está nuestra nómina:

Su autora vive en Edimburgo y, aunque no nos conocemos, nos seguimos los pasos a través de las redes sociales. Nos encantaría tomar un café con ella la próxima vez que nos dejemos caer por la capital.

Dimos con este blog por sus interesantes contenidos sobre Escocia. Ahora, sus autores han cambiado de escenario y residen en Nueva York. Y a nosotros esa ciudad no nos puede gustar más. Envidia de la mala es lo que sentimos al leer su bitácora…

Porque sus creadores comparten nuestra filosofía furgonetera. No solo se trata de compartir los destinos más increíbles, también es importante hacer hincapié en el estilo de viaje que implica una furgoneta y en aquellos gestos que demuestran que somos cívicos. Ellos tienen muy claro el decálago del buen furgonetero. Y nosotros no podemos estar más de acuerdo.

Otra lectura altamente recomendable para quienes viajamos en furgo.

Bueno, no es un blog pequeño. Sí, muy cuidado pero sabemos que es seguido por muchísimos lectores. Lo elegimos porque conocemos a la persona que está detrás, nos encanta su sensibilidad a la hora de escribir sobre cualquier asunto y porque nos hace soñar con hoteles, piscinas, bañeras, sábanas y rincones maravillosos. Por todo eso y por mucho más: ¡Nominada!

Por último, lanzamos nuestra preguntas para quienes se animen a continuar con la cadena:

 

  1. ¿Eres capaz de guardar para ti tus mejores destinos y momentos viajeros o sientes la necesidad de compartirlo todo en las redes sociales?
  2. ¿Cuál es el lugar más especial que has descubierto a la vuelta de la esquina?
  3. ¿Y el más lejano?
  4. Si te pierdes, ¿dónde te encontraremos?
  5. Un atardecer o amanecer que no puedes olvidar…
  6. ¿Dónde tomaste ese vino, esa cerveza o ese desayuno que pertenece a tu galería de mejores recuerdos?

 

¡Y ahora a seguir viajando, escribiendo y compartiendo!

#nosinmifurgo
#keeprolling

 

 

La ducha, ¡Ay, la ducha!

Cierto, una ducha cuando te despiertas resulta maravillosa. Una ducha, tras una larga jornada conduciendo y/o visitando lugares, es reparadora. Pero no siempre es posible. He aquí nuestros trucos para mantener el tipo cuando no se cuenta con ella.

Diremos que una de las duchas que más hemos disfrutado en nuestra biografía furgonetera fue en Portugal, pero el cuaderno en el que anotamos casi cada paso está ahora en España, en una de las cajas que contienen nuestra vida. De forma que no podemos confirmar el lugar. Lo sentimos.

Sucedió que pasamos varias jornadas en una playa en la que no había ninguna toma y no encontramos dónde reponer los depósitos que llevábamos en la Traffic. Dimos con una en una gasolinera, pero ‘amablemente’ tenían el grifo cancelado. Andábamos desesperados porque necesitábamos asearnos, fregar los platos y llenar los depósitos. Entonces tuvo lugar el “milagro”.

Pasábamos por un pueblo, muy pequeño, y algo hizo que nos detuviéramos. Sí, una fuente y unos baños con pinta de abandonados. Dentro un habitáculo que en su día debió ser una ducha, y que entonces tan solo tenía el agujero de una tubería en la pared. Nos dijimos el uno al otro: ‘¿Lo intentamos?’. Entramos, giramos el grifo y… ¡Agua! Os aseguramos que es una de las duchas que ambos más hemos deseado, necesitado y disfrutado. ¡Cómo cantábamos!

Durante otro viaje en la Traffic probamos con un ducha solar portátil que compramos en Decathlon. Estrenarla y pincharla fue cuestión de un minuto… (¿Quién lo hizo?) En la T6, durante el verano, llevamos un depósito extra de 20 litros con ducha. Evidentemente la temperatura del agua no es caliente, pero es asumible incluso para personas frioleras.

Procuramos no verter jabón, por eso, a veces, nos aseamos tan solo con agua. Necesitar desesperadamente una ducha se convierte a veces en la principal razón para pasar la noche en un camping.

Desde que llegamos a Escocia hasta la fecha no ha hecho calor y no creemos que lo haga, tampoco hemos realizado largos viajes. ¿Cómo lo solucionamos? ¿Qué contiene nuestro neceser?

Por supuesto, toallitas de bebé y desodorante.

Hemos probado el champú seco extrasuave a la leche de avena de Klorane. Y funciona. Es tan sencillo como pulverizar la zona de las raíces, dejarlo actuar durante un par de minutos, y peinar el cabello. El aroma que deja es muy agradable.

 

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Somos dos y nos sobra espacio, pero solemos reutilizar botes pequeños de champú y gel de la estancia en algún hotel y muestras que nos entregaron con la compra de algún cosmético.

Llevamos tres pequeños neceseres y sabemos cuál coger en función de lo que necesitamos. El contenido es:

  • Los cepillos de dientes y un mini tubo de pasta.
  • Agua micelar limpiadora, la de Uriage tiene el tamaño perfecto y la usamos, por la mañana, para ‘lavarnos’ la cara. Algodones para aplicarla.
  • Crema facial. De día y de noche.
  • Un bote de gel y otro de champú por si, afortunados, toca ducha.
  • Mini envase de crema para hidratar el cuerpo.
  • Fotoprotector facial de ISDIN.
  • Stick labial con protección solar de Avène.
  • Alguna muestra de cosméticos.

 

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En verano, por supuesto, son imprescindibles:

  • Crema solar corporal. Solemos llevarla en la puerta, para no olvidarla y cogerla para la playa o la montaña. Uno de nosotros se da antes, durante y después, es decir, todo el tiempo. Difícilmente se quemará… pero el otro (sí, el otro) tiene sus propias teorías acerca de ponerse o no moreno y suele terminar chamuscado.
  • Aftersun, el clásico. A uno de nosotros le chifla su aroma; el otro no lo soporta y curiosamente es el que más lo necesita porque casi siempre se quema.
  • Un mini pulverizador de agua termal, también de Avène. Refresca e hidrata la cara, y sienta fenomenal si la noche es cálida.
  • Ah, y repelente de mosquitos en casi todas sus versiones: spray, roll-on, pulsera y pegatinas que colocamos en casi cualquier lugar de la furgo.

 

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¿Y en vuestro neceser furgonetero qué encontramos?

#nosinmifurgo
#keeprolling

 

 

La furgo-despensa.

Cuidamos la selección de nuestros alimentos. Cada día y también cuando se trata del contenido de la furgo-despensa. Ésta es la lista de nuestros imprescindibles. Porque cada salida en furgo es especial y nos gusta celebrarlo en torno a la mesa.

En dos tupper de Ikea de gran tamaño, guardamos:

  • Un pequeño bote con Nescafé y otro con azúcar moreno. Algunas bolsas de té, un par de infusiones así como un sobre de Cola-Cao y otro de capuchino descafeinado. Nos gusta ese momento, después de la cena, en el que compartimos otra copa de vino o una bebida caliente. Quizá pecamos de maniáticos, pero no llevamos los envases enteros, solo algunas unidades.

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  • Arroz, pasta y cous-cous, en bolsas de plástico.
  • Im-pres-din-di-ble: un bote de tomate frito elaborado por mi madre. Si no tenemos, compramos uno de pesto. En casa casi nunca comemos pasta, pero en la furgo, es fácil cocerla y añadir poco más que una deliciosa salsa. Ésa es la diferencia entre unos tristes macarrones o no.
  • Un par de sobres de sopa miso. Cuando sentimos frío, es indispensable.
  • Un bote de aceitunas y unos frutos secos, ideales para ese picnic improvisado en casi cualquier lugar.
  • Un botecito con sal y un dosificador de chili, pimienta y paprika.
  • Pan tostado para acompañar el queso o algún embutido. Éste es otro de esos alimentos que saca nuestro lado caprichoso. Nos gusta seleccionar panes ricos y quizá con algún sabor. En Reino Unido, elegimos las de Carr’s.
  • Un par de latas de sardina o de paté de pescado. Nuestras favoritas son las de Conserverie la belle-iloise. Siempre que hemos visitado San Juan de Luz, en Francia, hemos comprado provisiones. Y si encontramos esta tienda en otro lugar, nunca pasamos de largo.
  • Algún plato ya preparado y contundente, como la fabada de Casa Gerardo y La Catedral de Navarra. Sí, nos chiflan los platos de cuchara.Somos fieles a esta última firma e incluimos algún que otro capricho como sus pimientos del piquillo confitados. Con un poco de pan y queso son una cena sencilla, ligera y muy sabrosa.

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Fuera de dichos tupper, en el compartimento de la cocina y junto al menaje (que apenas son cuatro ‘cacharros’):

  • Una botellita con aceite de oliva. Comprobamos que cierra herméticamente y lo guardamos en una bolsa de plástico para evitar accidentes.
  • Un pequeño envase con vinagre.
  • Y pan. No somos nadie sin nuestras tostadas del desayuno y un sándwich siempre te saca de algún apuro. Uno de nosotros se pone violento cuando siente hambre… (una).

En la nevera, además:

  • Cerveza. Sí, en primer lugar. Y bien fría. En Escocia añoramos Mahou y Estrella de Galicia.
  • Leche.
  • Queso. Nuestro favorito es Quesos Galindo Andrés. Aunque tenemos un olfato especial para descubrir tiendas especializadas de las que siempre salimos con algo apetitoso.
  • Verdura para preparar nuestro arroz ‘perruno’ o tabulé: tomate, pepino, pimiento, calabacín, berenjena…
  • Mermelada, casi siempre hecha por nosotros.
  • Huevos cocidos. Son el tentempié perfecto cuando damos una caminata larga.
  • Un poco de embutido.
  • Un tupper con hummus. Lo elaboramos según la receta clásica y, en ocasiones, le añadimos remolacha o pimientos del piquillo. Lo tomamos como snack y nos encanta.
  • Para no complicarnos, con frecuencia llevamos algún plato ya elaborado en casa y que creemos nos resultará apetecible y práctico. Suelen ser sobras de la semana, alguna receta con legumbres o nuestra especialidad: ¡Empanadillas!. La cuestión es que en Escocia no hemos encontrado la masa en forma de obleas individuales así que nos conformamos con comprar hojaldre y preparar quiché. Pero, lo confesamos, echamos de menos las empanadillas de atún o de carne.

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Prestamos mucha atención al peso de la furgo, de modo que cuidamos las cantidades. De hecho, los tupper grandes de Ikea no solemos llevarlos llenos hasta la bandera en viajes cortos; todo lo contrario, sobra espacio, pero preferimos hacerlo así. Finalizado el viaje, revisamos y reponemos para tenerlo listo para la próxima.

Si se trata de un viaje largo optamos por comprar a medida que necesitamos. Nos gusta visitar mercados y pequeñas tiendas, de forma que casi siempre adquirimos verdura y fruta sobre la marcha. Nos gusta consumir productos de pequeños productores y saborear lo local.

Somos prácticos y evitamos los olores dentro de la furgo, así que no solemos preparar platos de carne ni de pescado.

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Llevamos papel de aluminio, bolsas de plástico, alguna pinza y uno o dos tupper pequeños para guardar lo que queda. Es fundamental comprobar que cierran perfectamente para no lamentar que algún liquido se derrame.

Uno de nosotros es excepcionalmente ordenado. Y la otra un caos. De forma que hemos aprendido que, tras utilizarla, es importante guardar cada cosa en su sitio. Así se facilita el trabajo a la hora de buscarla de nuevo. No siempre nos sale bien y es uno de nuestros pocos motivos de discusión en la furgo.

Además, no falta una botella de buen vino. Pronto compartiremos nuestra lista de vinAZOS en una entrada. Ellos nos han hecho vivir buenos momentos y se la merecen.

Como los viajes, la gastronomía es una de nuestras pasiones, de modo que buscamos restaurantes, bares y locales de la zona para probarlos.

Uno de nosotros (ella) se pone violenta cuanto siente hambre, así que en asuntos de comida no dejamos nada al azar…

#nosinmifurgo
#keeprolling