La Sierra de la Demanda, en furgo

Ahora deberíamos estar junto al mar, en el País Vasco, concretamente en Hondarribia, pero estamos en Burgos, para más señas en Santo Domingo de Silos. Ayer deberíamos haber estado en Navarra, junto a nuestros amigos furgoneteros, Txus y Rosa, pero estuvimos en Logroño.

Así es la vida, a veces los planes se desmontan, pero si tienes una furgoneta puedes rediseñar la hoja de ruta y no tiene porqué salir mal.

Llegamos a Logroño el día 2 de enero para conocer dos restaurantes que llevábamos tiempo queriendo probar, Juan Carlos Ferrando y Ajo Negro, y por supuesto para saludar a amigos y echar de menos nuestro antiguo hostel familiar: Check In Rioja. Lo pasamos fenomenal, heladitos de frío, eso sí, pero llegó la madrugada y con ella una gastroenteritis… Y menos mal que tenemos techo y cama en la capital riojana porque haber sufrido la gastroenteritis en la furgo hubiera sido… digamos que tela telita…

Como no sabíamos el estado en el que hoy amaneceríamos, no planeamos nada. Hoy, nos hemos levantado, desayunado y puesto rumbo a… pito-pito gorgorito… ¡Burgos! Y para llegar hemos recorrido una carretera que descubrimos hace menos de un mes, en el puente de diciembre, y que contamos aquí. Entonces formulamos el deseo de volver pronto, pero nunca imaginamos que sería tan pronto.

Nos hemos detenido en el Monasterio de Valvanera. Decir que el paisaje es precioso, es una zona boscosa con agua casi por todas partes. Como bonito ha sido el recorrido que después nos ha llevado al lado del río Najerilla, junto al embalse de Mansilla de la Sierra y por la Sierra de la Demanda, que une La Rioja con Burgos.

Hemos parado en Canales de la Sierra, que justo por el medio es atravesado por el río Canales y que según hemos leído cuenta con el teatro más antiguo de la comunidad. También tuvo una compañía que actuaba allí y en otros municipios cercanos. Nos ha encantado que en el porche o soportal, precisamente de dicho teatro, es decir, al aire libre, había dos muebles-biblioteca. Lo cierto es que siempre nos detenemos cuando encontramos estos puntos de lectura y solemos pensar que ningún título es apetecible. Hoy hemos cambiado de opinión porque sí los había.

Ya en Burgos, nos hemos desviado hasta Pineda de la Sierra, con una iglesia muy especial. Nos ha sorprendido la gran extensión de los embalses de Arlanzón y Úzquiza.

Hoy, nos hemos cruzado con burros, vacas y ovejas en medio de la carretara.

Caída la noche hemos llegado a Covarrubias, pueblo al que volveremos en verano porque Sara Serna, a quien hemos conocido en su taller de joyería, nos ha dicho que tiene una playa fluvial realmente animada. Echad un vistazo a su página web porque su trabajo es muy especial. Nosotros no nos hemos resistido y hemos elegido unos pendientes de plata.

Covarrubias es un lugar con mucho encanto. Como lo es Santo Domingo de Silos, que nos trae recuerdos de nuestros padres porque juntos caminaron el Camino de la lana y se hospedaron aquí.

Mañana, después de una noche que intuimos será fría, ahora marca -1º, queremos conocer el Barranco de la Yecla. Después, irremediablemente, de vuelta a Madrid. Se acaba lo bueno.