Cerdeña en furgo I

ruinas 1

El último post, sí ése que hemos tardado en escribir más de un año, lo publicamos de noche, una vez que habíamos aparcado en Arutas. Y esa noche el mistral sopló poquito. Nada que ver con la siguiente. Azotó a su antojo y hubo tormentas eléctricas, pero eso fue la noche siguiente. Volvamos al principio.

Arutas hubiese sido un lugar maravilloso, pero el viento que como decimos se llama mistral nos lo puso difícil. Nos despertamos temprano, como suele suceder en la furgo, solemos abrir los ojos con las primeras luces del amanecer.

Uno de nosotros, al que le encanta correr, se calzó las zapatillas y descubrió una cala estupenda. Y en ella nos construimos un pequeño fuerte con la sombrilla, de esas que llevan como tela colgando y te permiten levantar una pequeña casita. Pero nos rendimos ante el mistral.

En el parking de Arutas se duerme muy bien, hay dos baños, dos chiringuitos y el precio es de 8 euros, coche, y 12, autocaravana, todo el día. Siguiendo el camino que hay al final del parking principal se llega a otro parking, también de pago, y siguiendo el camino más allá hay esplanadas donde no se paga… a riesgo de multa por aparcar y dormir, claro, pero había varias autocaravanas y furgos. #FreeCampingIsNotACrime. Agotados de tanto viento, nos fuimos.

Nos detuvimos en Tharros, que merece la pena. El pueblito anterior, San Giovanni de Sinis, tiene una iglesia paleocristiana muy bonita y desde allí se camina hasta las ruinas fenicias y romanas. Es impresionante o a nosotros nos los pareció porque nos gustan las ruinas e imaginar vidas anteriores. La entrada cuesta 3,50 euros.

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Y aunque nosotros no visitamos el interior de la torre de San Giovanni, que está al lado y en lo alto, las vistas merecen la pena. Mar a ambos lados, uno azotado sin piedad por el viento y el otro, pura calma (una buena alternativa para ponerse a refugio del viento y disfrutar haciendo snorkel en sus aguas cristalinas).

calma y viento


Después, nos dirigimos a Piscinas. Y se nos volvió a hacer de noche, pero disfrutamos de una bella carretera, apenas transitada, tan solo por un rebaño de cabras. Luego, pasamos un pequeño mal rato, porque la pista de acceso, la que nosotros seguimos, es un poquito complicada, con el paso de un río, dos veces, sin puentes. Pero como suele suceder, mereció la pena. Y ésa fue la noche en la que no pegamos ojo.

Menos mal que no cometimos la inconsciencia de meternos por cualquier recodo del camino, como vimos que habían hecho otras furgos. Es una zona natural muy valiosa, perteneciente a la Costa Verde y con una duna preciosa y, por tanto, no debes salirte de las vías. No queremos imaginar la noche que debieron pasar aquellos atrevidos.

En Piscinas hay un área, en la que pagamos 6 euros por media jornada y con ducha que cuesta 1 euro el minuto. Cuenta con un chiringuito y un hotel cercanos. Seguramente la playa es espectacular, nosotros dimos un gran paseo e incluso salimos a correr, pero después, nos marchamos. El viento era inaguantable.

La idea era continuar camino a Scoglio Pan di Zucchero. Disfrutamos de los vestigios de los antiguos pueblos mineros, por ejemplo, Lavería Brassey.

pueblo minero 1
lagartijas


Seguimos y nos detuvimos, por arte de birlibirloque, en una playa en la que, toma ya, no soplaba el viento y el agua era tan fría que no había ni medusas.

Continuamos y la suerte se puso de nuestro lado, porque descubrimos el apacible pueblo de Buggerru con una estupenda zona de autocaravanas con vistas al mar, baños limpísimos y demás servicios por 25 euros, el día. Este pueblo también es minero, así lo muestra un museo y los restos que salpican toda la localidad.

buggero


Allí hemos estado hoy, aunque este post se publique mañana, e incluso, pasado, porque en este preciso momento, cuando nos preparamos para cenar en una zona de autocaravanas en Cala Domestica (15 euros), no hay cobertura.

Hemos descubierto esta cala esta mañana, caminando siguiendo las flechas de un camino, llamado minero, y que comparte flechas amarillas como nuestro adorado Camino de Santiago. Las señales estaban mal y todo el rato indicaba 1 kilómetro. ¡Nos hemos chupado 17!

camino
flechas


Hemos disfrutado muchísimo de la flora, que es realmente espectacular, sobre todo hay diferentes tipos de cardos, que a nosotros nos recuerdan a nuestra añorada Escocia. Es su emblema.

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Desviándose mínimamente de la senda, se contemplan los restos de otro asentamiento minero: Villaggio Planu Sartu.

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Después de tanto caminar, llegamos a Cala Domestica y no pudimos resistirnos a darnos un baño fabuloso, eso sí, en ropa interior porque no entraba en nuestros planes y no hemos visto que se practique nudismo, ni tan siquiera, topless.

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cala doméstica


Después de tanto esfuerzo, en las horas de mayor sol y sin apenas crema protectora -inconscientes absolutos-, hemos creído que bien merecíamos una ‘comilota’ en un restaurante que recomendamos, La Baia da Torre (en el cartel dice “especialidades varias”). Y en el que habíamos cenado la noche anterior.

Como sugerencia, no dejar de probar los espaguetis Bottara, que llevan huevas de lubina, en polvo, y hongos. ¡Para morirse ocho veces seguidas!

También es muy recomendable la playa del pueblo, tranquila y muy limpia. Está justo enfrente del área de autocaravanas.

Y ahora, apagamos, que nos espera un arroz, como nosotros denominamos ‘perruno’.

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