Cerca. No nos vamos lejos.

En la decisión de comprar la furgo pesó mucho el hecho de que nuestros dos viejos coches tuvieron a bien romperse al mismo tiempo. Se pusieron de acuerdo y nosotros valoramos reparar, una vez más, lo irreparable o lanzarnos. Hicimos lo segundo y estuvimos un par de meses sin vehículo, aunque con moto y bici, hasta que llegó ella. Justo ahora hace un año.

Fue la mejor decisión que hemos tomado. Mucho más sabiendo que, poco después, nos trasladábamos a Escocia, a Dumfries-Galloway, un país en el que acampar no es un crimen.

Y aquí estamos, rodeados de personas y lugares maravillosos, de un entorno natural que inspira, que relaja y que carga las pilas. El legado histórico, además, es asombroso. Así que, casi cada fin de semana, programamos una salida a pesar de que el tiempo a veces nos la juega.

Por supuesto llueve y a veces mucho, aunque podría ser peor según nos dicen.

lluvia

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Tampoco nos libramos de heladas espectaculares. La pobre furgo sabe bien lo que es quedarse congelada.

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helada

También puede nevar cuando menos lo esperas. Nosotros, poco acostumbrados a ella, nos alegramos como si fuéramos niños.

Hemos residido en el norte de España y no tememos al frío. Nos influye más la luz, que aquí muchos días es tenue, casi inexistente. Si bien, cabe señalar que cuando luce el sol, aunque sea por unos minutos, la luz es única. Tiene un brillo singular, es diferente.

Nos encanta estar dentro de la furgo, como si de nuestro salón se tratara, leyendo, viendo un capítulo de alguna serie… pero visitar ciudades o lugares interesantes y quedarte a oscuras tan pronto, a veces, no apetece.

Afortunadamente ahora anochece a las 18.00 horas, pero en diciembre a las 16.00 horas ya era noche cerrada. En unos meses, cuando lleguen la primavera y el verano, todo cambiará y disfrutaremos de lo opuesto: de largas y luminosas jornadas. Soñamos con eso y con salir a dormir cualquier día de la semana. ¡Estamos rodeados de bosques increíbles que todavía no hemos descubierto!

De momento, no nos hemos lanzado a grandes escapadas, somos felices con salir el sábado por la mañana y regresar el domingo. O si no puede ser porque tenemos tareas laborales o domésticas pendientes, procuramos acercarnos a lugares próximos, pero imprescindibles. Ya sabéis que alejarte un poco, apenas unos kilómetros, y dar un paseo suele funcionar. Por ejemplo, a Glencaple.

glencapel

Es una pequeña localidad, apenas a 5 kilómetros de nuestra casa. Está situada en el estuario del río Nith, y la subida y bajada de las mareas es un espectáculo fascinante. Lo cierto es que hay que tener cuidado, multitud de carteles lo advierten.

La luz también es especial y hace que no sepas qué hora del día es. Puede parecer tarde y ser todavía temprano. ¡Así es Escocia!

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Poco después de Glencaple, hay un parking desde el que parte un paseo que recorre una zona de gran riqueza en flora y fauna. Se trata de la reserva natural de Caerlaverock y cuenta con un centro de interpretación.

cartel

humedal

En Reino Unido, son multitud los aficionados a observar la naturaleza y la vida animal. Los pájaros, concretamente, les fascinan. Si te cruzas con alguien con los prismáticos en mano, es uno ellos. Es una maravilla caminar y escuchar el canto, por ejemplo, de un pájaro carpintero.

El sendero discurre entre árboles y llega a Caerlaverock Castle, que bien merece una visita.

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Es posible continuar un poco más. Abandonar el castillo, cruzar la carretera y ascender, sin apenas dificultad, hasta lo alto de una pequeña elevación, que fue un observatorio. Se llama The Wardlaw y desde allí se controlaban los incendios. Cuentan, además, que fue el lugar en el que se asentó el Clan Maxwell en tiempos de guerra.

Es un bosquecito minúsculo con unos árboles, altos y frondosos, y tiene una mesa perfecta para disfrutar del picnic y de la panorámica. Desde allí, se contempla el mar, plateado. Y la huella de toda la lluvia que cayó en los últimos días.

Hay que tener cuidado, eso sí, con las madrigueras. Hay quien se cayó en una de ellas…

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A nosotros nos gusta llevar un poco de queso, fruta y un termo con té o café caliente. En cualquier caso, de vuelta, se puede entrar en el pequeño salón de té del castillo y tomar algo para entrar en calor. También venden la típica sopa de tomate o de lentejas, que anuncian como hecha en casa y que es más bien de bote.

En Escocia es mejor salir de casa con buenas botas de montaña o las de agua, y en la furgo tener otras de repuesto así como un par de calcetines secos.

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Muy pronto, más escapadas aquí al lado. En furgo mucho mejor.

#nosinmifurgo
#keeprolling

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