Edimburgo, mejor en furgo.

La primera vez que viajamos a Edimburgo fue por motivos laborales y en tren. Cogimos el de vuelta a las 6 de la tarde; una hora después debíamos estar en nuestro destino. Llegar, llegamos, pero 7 horas más tarde dado que, en las vías, un semáforo estaba en rojo. No identificaban porqué pero no era posible continuar. Volvimos a la estación y regresamos en un autobús, ya de madrugada. Como anécdota, coincidió con nuestro aniversario de boda y la cena fue tan sólo unos cuantos pistachos. Las siguientes veces hemos ido en la furgo. ¡De momento, ella no falla!

Para nosotros el mejor lugar para dormir está en la playa de Portobello. Hay varios aparcamientos y todos son gratuitos. Nos gusta el de mayor tamaño; estacionas casi en la misma arena y suele haber otras furgonetas y caravanas. Por la noche, se escucha el movimiento de las olas aunque la marea esté baja. Resulta muy relajante.

playa-amanecer

Hay un bar y un pequeño café, que no cierran tarde. El segundo tiene muy buena pinta aunque nosotros no hemos entrado porque preferimos desayunar en la furgo.

Desde temprano, llegan coches de quienes se acercan a caminar por la orilla.

perro-playa

Portobello Beach no dista demasiado del centro. Si bien, hay que coger el autobús. En la calle principal, hay una parada y cualquiera de ellos conduce a la ciudad. Nosotros hemos cogido el 26 y el 125, la última parada es en la parte nueva de Edimburgo, es decir, pleno centro. El billete sencillo cuesta 1,60 £. También existe uno para todo el día sin límete de viajes por menos de 5 libras.

Edimburgo impone por su carácter arquitectónico. También por esa atmósfera de otro tiempo que contrasta con el ambiente universitario y juvenil. Aunque muy turística, resulta una ciudad sugerente. Es fácil de explorar durante un par de días aunque quedan, eso sí, multitud de lugares para la próxima visita.

De la parte nueva, nos gusta recorrer George Street, que concentra un buen número de tiendas. Hace un tiempo, escribí una entrada en cardamomoyclavo.blogspot.co.uk, precisamente sobre el encanto de dicha calle.

No lejos, otro buen plan consiste en deambular, sin buscar nada en concreto, por la tranquila zona de Heriot Row, Great King y Howe Street, y detenernos, además, en los jardines de Queen Street. Sospechamos que improvisar allí un picnic, en primavera o verano, no tiene que ser mala idea.

Caminando por dicha zona, vimos esta maravilla de T3.

t3-edimburgo

En el número 8 de Howe Street está Homer. Es una tienda con una atractiva selección de velas y cosmética de calidad, la mayoría bio; muebles, ropa y  objetos bonitos para el hogar; libros y multitud de artículos de papelería… A los británicos les encantan las postales y siguen enviándolas y entregándolas en ocasiones que lo merecen.

De Homer te llevarías todo. Además, quienes allí trabajan son muy amables. Nosotros compramos una vela con un aroma muy suave y natural a coco.

¡Nos hubiéramos comprado diez!

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En cuanto a oferta artística y cultural, existen interesantes centros y en la mayoría el acceso es gratuito. En nuestra opinión, si no se cuenta con más tiempo que un fin de semana, elegimos dos: The Scottish National Gallery y National Museum of Scotland.

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Este museo solo tiene un inconveniente: alberga demasiadas piezas y todas de sumo interés. Así que o se invierten unas cuantas horas o hay que volver. De nuevo, en cardamomoyclavo.blogspot.co.uk, podéis leer algo más sobre todo lo que reúne.

museo-aviones

Lo que nunca hay que dejar para la próxima es la séptima planta. Se trata de una azotea con espectaculares vistas. Si el día es soleado, esta atalaya se convierte en un lugar privilegiado desde el que admirar los edificios, monumentos y lugares más representativos de la ciudad, por ejemplo, el castillo así como Nelson Monument y mucho más.

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catedral

Pero volvamos al interior porque hay un agradable café. Allí se puede tomar un té, un refresco o un tentempié. Si bien, antes o después de la visita, y a tan solo un par de calles de distancia, se encuentra otro espacio delicioso para los amantes de la cafeína: Brew Lab Coffe. No es barato, pero se nota la diferencia. Y había unos doughnuts con una pinta y unos rellenos de escándalo. ¡Nosotros fuimos fuertes y nos resistimos!

Cargadas las pilas, nunca está de más descender la Royal Mile y High Street para conocer el Scottish Parliament, obra del arquitecto español Enric Miralles. Es un edificio singular y llamativo.

Por supuesto, también es aconsejable acercarse hasta St. Giles Cathedral y el castillo. Acceder o no al interior del segundo es una elección personal y una cuestión de presupuesto. La entrada cuesta 16,50 £ y no aplican descuentos, ni siquiera a estudiantes. Desde la pequeña plaza de entrada, se admira una bonita panorámica y se divisa el mar.

furgo-castillo

De esta ciudad, como de la mayoría de Reino Unido, nos gusta cómo la muerte está integrada en la vida, en la ciudad o, al menos, cómo los cementerios son parte del escenario urbano.

Resulta curioso caminar entre las tumbas de Canongate y de Greyfriars. La entrada del primero se identifica por la estatua del poeta Robert Fergusson y el segundo por la de un perro, de raza Skye Terrier, que permaneció junto a la tumba de su dueño durante 14 años. Hasta que él falleció.

La historia es muy conocida y contribuye a ese cariño que en este país sienten hacia los perros. ¡Casi todo el mundo tiene uno o dos!

cementerio-edimburgoFoto: Greyfriars.

En cuanto a oferta culinaria. En la parte nueva, en la conocida calle peatonal Rose Street, existe un antiguo local llamado Nicholson’s Rose Street Brewery. Nos gustó el ambiente, el servicio y, sobre todo, la comida. La relación calidad-precio fue muy buena.

Otra sugerencia está muy cerca de la Royal Mile, es decir, en la parte vieja, y es Arcade Bar. Nosotros recomendamos el fish&chips, uno de los mejores que hemos probado (nos estamos haciendo expertos). A nosotros nuestro amigo Tom nos lo recomendó por su famoso haggis, pero nosotros a lo nuestro: ¡Fish&chips!.

arcade-1Foto: Arcade.

A media tarde, tomamos una cerveza en un pub: Nº1 High Street. Quisimos cenar en el japonés Kanpai, pero al no tener reserva no fue posible. Lo guardamos para otra ocasión porque todo apunta a que lo disfrutaremos.

Nosotros ahora vivimos cerca de Edimburgo y todavía nos queda mucho por conocer. Nos han hablado, por ejemplo, de Water of Leith, un paseo de cerca de 15 kilómetros que permite conocer diferentes lugares de interés, entre ellos, Dean Village. También tenemos pendiente el Royal Botanic Garden y subir tanto a Arthur’s Seat como a la colina Calton Hill. 

Volveremos una vez más y será en furgo.

#nosinmifurgo
#keeprolling

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