Biarritz, mercado y playa.

Vivimos un tiempo en Navarra y Biarritz era una escapada habitual. Nuestra primera salida en furgo fue, precisamente, a esta bonita localidad del sur de Francia. Tiene un ambiente encantador y merece la pena en cualquier estación del año. Si bien, durante el verano quizá sea demasiado turística.

Nuestro plan siempre fue sencillo. Callejear y entrar a echar un vistazo a la librería Bookstore, visita obligada aunque nunca compramos ningún libro porque no somos capaces de leer en francés. Después, con calma, un rato de playa para contemplar las olas y la luz, y respirar mar, aunque fuera invierno, el cielo estuviera gris, lloviera o hiciera frío.

El mercado de abastos de Biarritz, Les Halles, resulta fascinante. Está lleno de colorido, de gente yendo y viniendo con cestas cargadas de deliciosos productos, o simplemente curioseando. Además, los olores a comida rica se mezclan abriendo el apetito y las ganas de probar todo. ¡Por supuesto también es posible comprar flores naturales!

El mejor momento para visitarlo es a la hora del aperitivo y del almuerzo. En cualquier puesto puedes tomar unas ostras y llevarte a la furgo buen queso y verduras frescas. Para quienes adoran los productos elaborados con pato, éste es el paraíso. Eso sí, el precio no es económico, pero la calidad es indudable. La oferta ecológica también es muy amplia e interesante. ¡Y qué decir de la bollería!

Nuestra primera salida fue en marzo. Dormimos en un lugar muy tranquilo. Aparcamos junto a la playa La Milady, cerca de un chiringuito cerrado por ser temporada baja. No estuvimos solos, compartimos espacio con dos autocaravanas. En la zona hay baños públicos abiertos todo el año y muy limpios (incluso con papel higiénico). Es muy recomendable para pernoctar.

furgo

Al ser la primera salida, no las teníamos todas con nosotros y pensábamos que algo habríamos olvidado. Nos intranquilizaba, por ejemplo, si el techo funcionaría bien aunque, finalmente, no lo subimos y dormimos abajo.

Aquella noche, estrenamos la calefacción estática. Os podéis imaginar nuestro susto al notar el olor a gasoil… Lógicamente, todo era nuevo y ese olor respondía a eso. Lo superamos y dormimos sin pasar frío. Hoy, meses después, sabemos cuál es la programación de tiempo y temperatura que más se ajusta a nosotros. Aunque nuestros termostatos son diferentes y solemos discutir…

También fue la primera vez que poníamos ‘el fermín’… Bueno, seguro que sabéis de qué hablamos, a qué sensaciones y pequeños temores nos referimos.

Llegamos justo al atardecer e hicimos algo que también nos apasiona: preparar un picnic y brindar con un buen vino blanco. Elegimos Pazo de San Mauro. Las copas no son de cristal, son de polycarbonato, es decir, irrompibles. La similitud con el grosor del cristal es muy acertada. Son un capricho que nos dimos en nuestra primera visita a la tienda Pplucaravan, en Zaragoza.

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Para el ritual del brindis también nos sirve una cerveza bien fría. En algún momento, compartiremos nuestra lista de vinos favoritos y aquello que consideramos imprescindible en nuestra furgo-despensa.

Además de en el destino, las rutas y los lugares donde dormir, también pensamos en la comida que prepararemos y que más nos apetecerá. Ya sabéis aquello de que un viaje debe disfrutarse mucho antes de empezarlo. ¡Tan solo imaginándolo y pensando en los grandes y pequeños detalles!

#nosinmifurgo
#keeprolling

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