Cuando levantas la persiana.

Y ves el mar. Un bosque. O sencillamente el horizonte. Lo mejor de viajar en furgo es elegir las vistas de tu despertar.

Cuando en 2012 hicimos nuestro primer viaje juntos a Portugal, en la Traffic de mi hermano, Nacho, comenzamos a coleccionar amaneceres mágicos.

Aquel viaje lo compartí en El Hedonista. Y con frecuencia lo recordamos para revivirlo. Por ejemplo, cómo fue amanecer en Cabo da Roca (Parque Natural de Sintra-Cascais). Es un lugar altamente recomendable aunque resulta un tanto aislado o dé canguelo… ¡No pasa nada!

El cielo mágico que nos meció durante aquella noche en Almograve, a un paso del mar, junto a un restaurante abandonado. Y a la mañana siguiente, poder disfrutar del placer de bajar a la orilla de la playa y practicar yoga.

Viene a nuestra memoria, cómo no, el encuentro con Mabel y Martín. Coincidimos en Melides, al despertar. Llovía, y tanto ellos como nosotros decidimos continuar el viaje sin tener muy claro hacia dónde. Dos días después, nos encontramos de nuevo. Fue en la playa de Furnas, cerca de la localidad de Vila Nova de Milfontes.

A partir de ese momento, compartimos la cena, el pollo escabechado de mi madre (que tanto gustó a los mosquitos tamaño helicóptero), el vino, las risas… ¡Y alguna que otra hora volando cometas!

Resulta imposible olvidar cuando, ante un cruce, elegimos ir a la izquierda y nos dimos de bruces con el paraíso: Monte Clérigo. Estuvimos dos días, seguimos hacia el turístico Algarve y, sin dudarlo, regresamos, de nuevo, a la tranquilidad de ese pequeño y encantador pueblo.

Sin demasiado esfuerzo, podemos casi saborear aquellos desayunos pantagruélicos, las bolinhas en la playa y aquellos platos de arroz con pulpo acompañados de vino verde. ¡Menos mal que la furgoneta estaba aparcada en la puerta y que de allí no nos movíamos!

Fue nuestro primer viaje juntos. Entonces ya supimos que meteríamos monedas y billetes en una hucha, en forma de cerdo, y de barro, con un claro objetivo: comprar una furgo.

Recordamos la Renault de Nacho con nostalgia. Él, que es un manitas, camperizó el vehículo que utilizaba en el día a día para llevar material a las obras. Poner y quitar la casa requería un rato largo, pero resultaba confortable.

Ahora nos piden que enseñemos nuestra T6 porque es nueva y llamativa, pero aquella tuvimos que mostrarla en más de una ocasión porque la obra de artesanía que ocultaba era única. ¡Y llamaba la atención!

En esta nueva etapa, nuestro primer despertar sucedió en Biarritz. La foto que ilustra esta entrada es lo que apareció ante nuestros ojos al subir la persiana. Eso es lo que cada vez que salimos hacemos con emoción y curiosidad. Justo antes de levantarla, formulamos una pregunta:

¿Cómo será el día, hoy, en este lugar del mundo?

#nosinmifurgo
#keeprolling

En furgo, mucho mejor. Sin duda.

Nos gusta viajar. Más que eso. Nos apasiona y a ello dedicamos nuestros ahorros, nuestro tiempo libre.

Los dos habíamos probado por separado, y sabíamos que nos gustaba. Tuvimos la oportunidad de hacerlo juntos, y nos gustó más si cabe. Comprobamos que podíamos convivir en un espacio reducido, de apenas 6 metros cuadrados, y que el orden de uno era compatible con el caos del otro. Comprobamos que viajar con rumbo, pero sin una hoja de ruta exacta, era uno de los mejores planes; y que cambiarlos sobre la marcha no nos suponía ningún problema, al contrario, era la oportunidad de dejarnos sorprender por lo inesperado.

Sí, nos referimos a esa sensación única de libertad, de poder elegir el amanecer y el escenario con el que deseas levantarte… Y sentirnos, quizá, un poquito nómadas.

Por trabajo hemos dormido en hoteles de 5 estrellas donde sólo tienes que descolgar el teléfono para obtener lo que deseas. Ahora, sin embargo, disfrutamos montando y desmontando cada noche nuestra cama, girando los asientos delanteros para preparar nuestro salón, o montando la mesa y las sillas para organizar nuestra terraza, frente al mar, bajo las estrellas.

En nuestros viajes, juntos y por separado, conocimos a gente maravillosa, con la que compartimos mesa, cerveza fría y conversación.

Juntos hemos soñado con tener nuestra propia casa con ruedas, con llevar nuestro hogar a todas partes porque todavía no somos capaces de establecerlo en un lugar fijo.

Hemos mirado mil y una web, mil y un videos. Hemos seguido foros en los que la gente comparte sus experiencias, sus viajes, sus bricolajes…

Juntos hicimos números, pedimos presupuestos y mirado cientos de anuncios de segunda mano. Juntos nos hemos apretado el cinturón y alimentado un enorme cerdo de barro para ir sumando… Y llegar a una cantidad suficiente para cumplir el sueño, quizás loco, de tener nuestra propia furgoneta y formar parte de esa comunidad que se encuentra en los camping, en los parking o en el claro de un bosque recóndito y que se saluda cuando se cruzan por cualquier carretera.

Desde marzo de 2016, viajamos en nuestra propia furgo, en una Volkswagen Ocean T6.

Existen muchas maneras y estilos de viajar, sí, pero a nosotros nos gusta éste y combinarlo con nuestro día a día, con nuestros trabajos y con nuestras aficiones.

No importa el destino. Importa el recorrido. Y si es en furgo, lo tenemos claro, mucho mejor.

¿Nos vemos en el camino?

#nosinmifurgo
#keeprolling